Mayra.

Soy ludópata desde hace 8 años.

 

Mi Historia empezó como cualquier persona normal, teníamos un bar mi marido y yo.

 

La primera moneda que eché a la máquina tragaperras fue para probar suerte, como siempre estaba pendiente de lo que los clientes echaban a la máquina y cuando se iban yo metía dinero para sacar lo que los clientes le metían.

 

Cuando quitamos el bar yo empecé a trabajar como empleada de hogar, mientras no tenía dinero estaba muy tranquila, hasta que conseguía dinero y entonces solo pensaba en jugar, llegaban los fines de semana y mi cabeza solo pensaba en jugar, metía el dinero como si no fuera mío, yo pensaba que como mi dinero era mío yo podía gastarlo como quisiera.

 

Mi marido siempre estaba pendiente del dinero que ganaba y me preguntaba que pasaba que nunca tenía dinero. Y yo como siempre decía que se los prestaba a mi madre o mi hermana, nunca podía imaginar que estaba cavando mi tumba. Porque cada vez más y más mentiras que no podía sostener mucho tiempo más.

 

Mi marido sospechaba que yo jugaba el dinero pero claro, no me podía decir nada porque me ponía como una fiera.

 

Yo cobraba el sueldo el día 30 de cada mes y el día 2ó 3 ya no tenía ni un euro. Mi marido me decía que yo tenía un problema y yo como siempre le decía que yo podía controlar. Estaba dos o tres meses sin jugar pero al final volvía porque las máquinas para mí era un escape de todo lo que mi cabeza imaginaba, era como si fuera mí refugio.

 

La vida para mí se tornaba cada vez más difícil porque no sabía cómo salir de ese pozo que me había metido.

 

Estuve con depresión mucho tiempo y tomando medicamentos pero claro como no dejaba de jugar mi vida no tendría sentido.

 

Me trastorne de tal manera que perdí la razón, como no pude darme cuenta que estaba haciendo daño a mí marido que ha sido una víctima más de tantos familiares por culpa de esta enfermedad y a mí misma.

 

Hasta he intentado matar a mi marido por dos ocasiones porque como me controlaba tanto pensaba que cuando me llamaba me hacía perder mi dinero y es como si tuviera odio hacia él, en lugar de amarlo, lo odiaba, pensaba que era mi peor enemigo. Al cual siempre que puedo le pido perdón.

 

Hace apenas 14 meses llegue a AJUPAREVA. Era algo que necesitaba hacer mucho antes, porque mi vida ya no me importaba y por todos los malos momentos, las mentiras y las deudas que tenía. Pensé que solo muerta podía borrar todo lo que les hice pagar a mi familia, intente suicidarme cortándome las venas, pero como parece no era mi momento de morir, la vida me ha dado otra oportunidad de oro la cual no pienso desperdiciar.

 

Ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en la vida.

 

Hay que darle el valor que merece por eso estoy aquí, intentando ser otra persona mejor que la que había antes.

 

Les quiero agradecer desde mi corazón a todo el equipo técnico.

 

Al Doctor Bombín.

 

A todos los enfermos porque cada día que pasa les quiero más. A mi marido por haberme aguantado tanto, a mis hijos que nunca me han echado nada en cara.

 

Y a todos los familiares por acompañarnos en esta enfermedad que sin ellos nada se podría hacer.

 

No tengo nada más que agradecimiento para esta asociación que no se imaginan la labor tan grande que están haciendo.

 

Y quiero decir que espero que la vida me dé la oportunidad para seguir consiguiendo todo lo que me he propuesto.

 

Gracias.

Testimonio de una enferma.