Los nuevos ludópatas

El mecanismo de la ludopatía es tan insidioso como el de cualquier otra adicción. El enganche suele empezar de forma suave, casi natural: ganar siempre es un gustazo. ¿A quién no le gusta ganar? Pero una vez el gusanillo del juego se ha metido en el cerebro, el proceso puede hacerse tan imparable como la adicción a la heroína o la cocaína. Y, como ellas, se convierte en una enfermedad de la que cuesta salir. Por eso no se debe menospreciar el peligro que representa para algunos la eclosión del juego online. Desde que se reguló, en 2012, no ha dejado de crecer y algunos expertos vaticinan que, si no se aplican medidas preventivas, la ludopatía puede llegar a alcanzar al 2%-3% de la población.

 

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