50 años de voluntariado del Doctor Blas Bombín Mínguez

Pudo haber sido el violín. Regalaron a sus padres entradas para un concierto en el Carrión y allí se fueron con el pequeño Blas. «Yo veía al violinista como un mago de las emociones que interpretaba mis sentimientos de nostalgia, que con la música se apaciguaban y serenaban». Pudo haber sido el violín, que estudió hasta sexto de Conservatorio. Pero la vocación –el fosforito debería subrayar esta palabra– se impuso en el futuro de Blas Bombín, psiquiatra que ha atendido a más de 42.000 pacientes. Pionero en la atención a alcohólicos, en la avanzadilla del estudio de las adicciones sociales, el hombre que pudo ser violinista celebra sus bodas de oro en la profesión.

 

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